La cooperativa Agrícola Nuestra Señora de los Ángeles, almazara de aceite de oliva virgen extra de Montellano, ha logrado Medalla de Oro en el prestigioso concurso de aceites New York Olive Oil Competition 2018.

Un jurado compuesto por 18 expertos en el aceite, hombres y mujeres muy exigentes, que han dado fama al Concurso Mundial de Aceite de Oliva de NYIOOC en ser el galardón de calidad de aceite de oliva más grande y prestigioso del mundo que, gracias a ello, su lista anual de ganadores es ampliamente considerada como la guía más confiable para los mejores aceites de oliva del año.

En la edición 2018 se han presentado 900 aceites de 27 países, de entre los cuales ha salido los galardonado la andaluza Cooperativa Agrícola Nuestra Señora de los Ángeles . Los premios fueron entregados en una gala celebrada en New York, que fue cubierta por 200 periodistas acreditados venidos de todas las partes del mundo, con la masiva asistencia de profesionales del sector y con aproximadamente 7.500 personas siguiendo las transmisiones en directo.

La Cooperativa Agrícola Nuestra Señora de los Ángeles tiene su almazara en Montellano, ciudad que hace honor a una historia olivarera que arranca a finales del siglo XIX. Esta cooperativa fue fundada en 1961 con el objetivo de aunar los esfuerzos de los agricultores de la zona. Dedicada a la producción y envasado de aceite de oliva virgen y virgen extra, así como a la comercialización de cereales y a la fabricación de pienso y de semillas certificadas de trigo, cuenta en la actualidad con 670 socios y 170 socios colaboradores pertenecientes principalmente a los términos de Montellano, Morón, Coripe, Puerto Serrano, Prado del Rey, Zahara y Villamartín.

Desde Clickmagazine nos hemos puesto en contacto con José María Pérez Gómez, agricultor de cuarta generación, que nos habla del por qué sus tierras son las idóneas para ser madre del aceite medalla de oro 2018.

“Él microclima es especial, el olivo es de clima Mediterráneo, siendo que en la zona, los vientos del Atlántico son parados por la Sierra de Bornos, el Macizo de Grazalema impide que también penetren los aires del Mediterráneo y los montes de Montellano y el Picacho paran el levante.

En la zona a pesar de estar en la Vega del Guadalete, casi no se producen nieblas y la tierra es rojiza y esponjosa. El verano es muy seco y caluroso, pero las noches son agradables y en invierno no nieva, es raro que hiele, el clima es templado aunque refresque por la noche, siendo raro los días que la temperatura mínima baja de cero grados C°.

Esto era lo que le decía mi abuelo a mí madre y por eso fue que mis bisabuelos compraron allí una finca, sembrandola de olivos que hoy son centenarios.”