El pasado viernes 27 de octubre, la plataforma de streaming Netflix lanzaba la segunda temporada de una de sus series fetiche y que mayor reconocimiento ha dado a la compañía: Stranger Things. Estratégicamente, decidió estrenarse el viernes anterior a Halloween, puesto que los acontecimientos que transcurren en la misma están ambientados en torno a esta ‘festividad’ estadounidense, intentando así introducir de lleno en la historia a los fans y seguidores de la serie.

Hasta aquí, parece lógico: que una serie cuya trama transcurre en Halloween, se estrene días antes de su celebración. Todo correcto. Sin embargo, Netflix venía ‘cocinando’ desde hacía tiempo su estreno (algo que se les da muy bien). Y como ha ocurrido en ocasiones anteriores, la campaña para promocionar la nueva temporada de Stranger Things no ha dejado indiferente a nadie. Tal y como querían.

¿Cómo impactar en el público?

Para esta campaña lo volvían a tener claro: lo importante es que se hable de la marca. Ese parece ser el objetivo que los chicos de Comunicación y Marketing de Netflix tienen siempre en mente, cuyas oficinas estarán seguramente empapeladas con esta premisa. Y no les falta razón. Ya lo dijo Oscar Wilde: “Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti.” Claramente, prefieren lo primero. He ahí, por tanto, la razón de ser de sus campañas y promociones: que se hable, para bien o para mal, de la marca. Pero que se hable, que se genere ‘ruido, entendiendo este como el murmullo entre personas que comentan un hecho o acontecimiento, no el ruido publicitario que entorpece la recepción mensaje. Aquí el mensaje es claro: tenemos un producto y, lo quieras o no, vas a hablar de él; tú vas a hacer nuestra mejor publicidad, ya sea criticándolo o alabándolo, pero vas a hacerlo.

Así ha ocurrido con la segunda temporada de Stranger Things. En esta ocasión, la polémica, las burlas, los reproches y los aplausos han sido causados por la aparición de uno de los iconos de la televisión durante los años 90, Leticia Sabater, dentro de la propia historia. Para ello, decidieron hacer un vídeo y publicarlo en su cuenta de Youtube de Netflix España:

 
Sin nada que objetar al respecto, la célebre ex presentadora del programa infantil Mucha marcha aparece como una ciudadana más de Hawkins (el pueblo donde transcurre la serie), haciendo gala de un look ochentero (en referencia también a la época en la que se ambienta la trama) y tarareando dos de sus canciones (que tampoco dejaron indiferente a nadie cuando salieron a la luz). En definitiva, un show con el que Netflix ha salido ganando por la repercusión que ha generado tanto en redes sociales como en medios de comunicación, donde se le ha criticado por un lado y alabado por otro, pero donde se ha vuelto a hablar de ellos.

 

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Otra medalla más para las mentes creativas de Netflix y otro ejemplo de cómo, a través de la polémica, se puede crear una expectación que no se lograría de otras formas más convencionales. Seguramente no será el último ‘caso Netflix’, pero tampoco ha sido el primero.

 

Las otras polémicas traducidas en más éxitos

Algunas de las campañas que más polémica generaron fueron las que se lanzaron para promocionar otra de las series más valoradas de la marca: Narcos. En dos ocasiones lograron atraer la crispación y aplausos de usuarios y medios. La primera de ellas, con la valla publicitaria que colgaron en una de las fachadas de la Puerta del Sol la pasada Navidad. Así, los transeúntes en Madrid podían observar como el mismísimo Pablo Escobar (caracterizado por el actor que le da vida en la serie) celebraba las fiestas navideñas, bajo el mensaje de “Oh, blanca Navidad”, haciendo una clara alusión, de manera indirecta, a la cocaína, con la que el narcotraficante colombiano consiguió fundar su ‘imperio de la droga’.

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Foto: Libertad Digital


  
En la segunda, una simple frase volvía a ocupar la fachada de una de los lugares más emblemáticos de Madrid. En esta ocasión, se hizo alusión al mensaje que, supuestamente, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy envió por SMS al ex tesorero de su partido político, tras la investigación de una trama de corrupción en el año 2013. Pero esta vez el receptor era el usuario, y el mensaje, claro: “Sé fuerte. Vuelve Narcos”.

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Foto: EFE


 
El resultado: volvieron a estar otra vez en boca de todo el mundo, y de nuevo gracias a la polémica. Sí, parece ser que crear crispación (o intentarlo) suele llevar al éxito, siempre que no se sobrepasen ciertos límites. Netflix sabía lo que se jugaba con estas campañas, pero arriesgó y el impacto fue brutal (así como la cantidad de reacciones que provocó). Tanto, que el propio Gobierno colombiano pidió a la alcaldía de Madrid que retirara la valla publicitaria donde se felicitaba la Navidad, debido al dolor y sufrimiento que el cártel de Medellín había provocado en sus ciudadanos durante la época de Escobar.

Antes de sacar a Leticia Sabater a la palestra, Netflix también hizo de las suyas para la promoción de la segunda película española creada por la plataforma: Fe de etarras, una clara sátira sobre el terrorismo en España, al igual que el mensaje que trató de comunicar para promocionarla. Volvieron a usar una valla publicitaria (esta vez en Donostia) con el famoso cántico “Yo soy españoool, españoool, españool”, estando tachadas estas tres últimas palabras. De nuevo, ¿quién permanece indiferente? Nadie.

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Foto: EFE


 
Todos ellos han sido golpes maestros de la marca unidos a aluviones de críticas y alabanzas. La polémica ha estado siempre servida y Netflix en boca de todos. Continúan saliéndose con la suya cada vez que dejan fluir su creatividad. Y todo bajo la misma premisa: enfadar a unos pocos, o al menos intentarlo. Siempre mediante el sentido del humor y sin perder de vista que se tratan únicamente de piezas publicitarias, donde no se intenta dañar la sensibilidad del espectador, aunque sí despertar su opinión. Se toman al pie de la letra la frase que citó en su día Salvador Dalí Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí.. Y vaya que si hablan…